Como sobrevivir a tus vecinos
Viernes, 22 Julio 2016 07:50


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Los vecinos... ¡quién los entendiera! Eso sí, todos somos vecinos de alguien, yo soy vecina, tú lo eres, tu vecino lo es… pero nunca pensamos que podríamos ser ese tipo de vecino. 

Sí, ”ese”: ya sabéis de qué tipo de vecino estoy hablando. El típico que si no hace bricolaje a las 4 de la mañana, está bailando una jota y si no está bailando una jota, está practicando para una pasarela de moda con tacones. Aprendiendo a tocar el piano, con un perro que ladra o con la manía de ir cambiando los muebles de sitio (especialmente, los más enormes y pesados).

 

Y esto, todo esto, lo puede hacer cuarenta veces al día.

 

Pues voy a lanzar una lanza en favor a todas las víctimas de esta clase de vecino. ¡No estamos indefensos!

 

Según el artículo 7.1 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) la franja horaria con posibilidad de ruidos, en general es de 8 a las 21 horas y, sábados domingos y festivos de 9.30 a 21h. En otras palabras, nos podemos quejar siempre que el ruido esté fuera de la franja permitida o si los ruidos son muy frecuentes y continuados.

 

Pero claro, ¿cómo nos vamos a quejar? España es el segundo país más ruidosos del mundo por detrás de Japón y por delante de Australia y Francia. Un dato importante, quizá, para darnos cuenta que nos encanta el escándalo en general.

Sin embargo, estos pasos podrían parecer no aptos para los que, como nosotros, preferimos vivir de alquiler. Pero no debemos preocuparnos, el propietario o nuestra agencia (Alquilovers, así, por poner un ejemplo) siempre pueden responder por nosotros. 

 

- En primer lugar siempre, siempre tratar de resolver las diferencias con los vecinos más ”difíciles” a través del diálogo. Si resulta que el vecino es un jugador de la Federación Asturiana de Baloncesto (caso propio verídico)... bueno, calma y buenas intenciones. 

 

- En segundo lugar y en caso de que al vecino le importes tres pepinos lo que le estás comentado, lo mejor es comunicarle al Presidente de la Comunidad tu situación. Quizás él puede ayudar un poco más, re-informando de las quejas y/o amonestando al causante. 

 

- Por último, si tras los avisos o amonestaciones no se acaba de resolver el conflicto, los propietarios e inquilinos se pueden reunir en junta para que se tomen medidas legales

 

- El último recurso, claro y evidente: llamar a la policía. Ellos valoraran la situación y te guiarán sobre cómo actuar o si debes acudir a juicio. 

 

Así que, los vecinos silenciosos ¿reales o leyendas urbanas? ¿Dónde os metéis? ¡Os queremos en nuestro edificio!

  





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