Lunes, 13 Marzo 2017 15:13

La cédula de habitabilidad: imprescindible al alquilar un piso

La cédula de habitabilidad es un documento para certificar que una vivienda es apta para que las personas puedan vivir en ella.  Antes de alquilar un piso, ésta es una de las cuestiones imprescindibles que debes verificar para lograr un alquiler con todas las garantías y en el que puedas contratar los suministros básicos.

 

¿Qué es la cédula de habitabilidad y por qué es necesaria para alquilar un piso?

Este es un documento oficial expedido por los ayuntamientos y que certifica que una vivienda reúne las condiciones necesarias para que pueda ser habitada. Contar con este certificado es imprescindible para poder contratar servicios básicos como la luz, el agua o el gas.

La cédula de habitabilidad es competencia de la CCAA y cada una de ellas tiene una normativa al respecto y no siempre es obligatoria. Por ejemplo, en Castilla la Mancha y Aragón este documento no es obligatorio y en la Comunidad Valenciana se utiliza otro tipo de documento que convalida a la cédula y que es la licencia de segunda ocupación.

¿Qué tipos de cédula de habitabilidad hay? 

  • De primera ocupación de rehabilitación: Es necesaria en viviendas en las que se haya llevado a cabo una reforma profunda como tirar tabiques, ampliar ciertos espacios, reformar cañerías o techos. De este modo se certifica que, a pesar de las modificaciones, la vivienda sigue cumpliendo con todas las garantías y exigencias para una correcta habitabilidad.

  • De segunda ocupación: Sería la cédula que se necesita en el caso de viviendas que pasen de unas manos a otras. Es decir, que ya hayan contado antes con otros habitantes o inquilinos. En estos casos es común que los inquilinos no la soliciten, pues ven que la vivienda ya había sido ocupada, pero deben hacerlo para evitar sorpresas, pues puede ocurrir que uno de los motivos por lo que en ese momento esté vacía sea porque no cumple con todos los requisitos exigidos.

¿Cómo renovarla?

Una vez que caduque la cédula de habitabilidad, o cuando esté a punto de hacerlo hay que llamar a un aparejador o arquitecto para que inspeccione la vivienda y certifique que cumple con todas las condiciones para mantener dicho documento. Posteriormente, este profesional remitirá su informe al ayuntamiento o a la comunidad autónoma correspondiente y estos serán los que determinen si la aprueban o no, siempre en un plazo no superior a tres meses.  

Entre los elementos que se revisan hay algunos claves como que cuente con cocina, baño, dormitorio y comedor, que las habitaciones tengan ciertas medidas mínimas, que la ventilación y la iluminación sean correctas, y que los materiales e instalaciones eléctricas cumplan con las medidas de seguridad establecidas.

 

 

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